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Entreguemos nuestros sueños

Entreguemos nuestros suenos

La mayoría de nosotras hemos experimentado un tiempo en nuestras vidas donde todo pareciera haberse detenido. Sin importar cuán duro estemos trabajando a favor de ver realizados nuestros sueños vemos como todas las puertas parecen cerradas y ninguna señal de que estén por abrirse nuevas. A menudo eso es porque tenemos una imágen cerrada de lo que queremos nosotras que suceda y cuando vemos que nada de lo anhelado sucede terminamos estancadas en la frustración. Esto porque nos hemos hecho ídolos de nuestros sueños.

Dios quiere que soñemos, es bueno soñar y El mismo pone sueños en nuestro corazón con propósito y para Sus propósitos. Pero El no quiere que lo excluyamos cuando soñamos. La Palabra de Dios dice que pereceremos si no tenemos visión, pero nuestra visión debe estar alineada con Su voluntad para nuestra vida. En otras palabras, la visión debe ser Su visión. Si la visión que recibimos no proviene de El entonces es una visión que no llegará a realizarse.

Dios quiere que le entreguemos nuestros sueños, porque El no nos puede guiar si nosotras sólo perseguimos un sueño que nosotras solas hemos fabricado. En 1 Juan 5:14 (NVI) dice “Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a Su voluntad, El nos oye.” El quiere que le entreguemos todos nuestros anhelos, que nos acerquemos y nos rindamos a Su perfecta voluntad. De esa forma, El nos puede decir cuales provienen de El y están alineados con Su voluntad, y cuales son nuestros y han nacido de nuestra propia voluntad. Si son sólo nuestros sueños y visiones y no las de El pasaremos toda una vida de desilusiones y luchas tratando de lograr que se realicen. Sencillo, Dios no está en ellos. Aún si el sueño es de Dios, todavía no lo verás realizado hasta que se lo entregues a El. El sueño tiene que realizarse de acuerdo a como El quiere y en Su momento. No te desesperes, ten paciencia, espera en El.

En el cumplimiento de nuestros sueños también veremos cambios en nuestra vida y es que esto es necesario. Debemos estar dispuestas a dejar que El haga esos cambios, aún cuando comience a cortar todo lo que es innecesario. En este proceso El quita todo lo que pudiera perjudicar su realización y todo lo que interrumpe nuestro crecimiento para dar buenos frutos. Durate ese tiempo nuestra vida puede parecer vacía pero en realidad Dios está quitando todo lo que no produce vida.

Dios pondrá sueños en nuestros corazones para darnos visión, inspirarnos y guiarnos por la senda correcta. Es por eso que tenemos que estar cien por ciento seguras de que los sueños que tenemos no provienen de nuestra propia carne y para ello debemos poner nuestros sueños a Sus pies y dejar que mueran. Y también nosotras debemos morir a ellos. Los sueños que no provienen de Dios serán enterrados para siempre pero los que son de El, recibirán nueva vida. Entrégale tu vida a Dios, incluyendo esos sueños que están en tu corazón. Al hacerlo verás cuales son nacidos de Su Espíritu. Si tratas de lograr los que no son de El sólo sufrirás mucho dolor e insatisfacción. Sabemos que morir a los sueños es difícil pero aún más duro será perseguir aquellos “sueños” que Dios no quiere para nuestras vidas. Extiende tu mano para tomar la Suya y El hará brillar Su luz en la situación; El caminará a tu lado paso a paso a través del proceso y promete construir con nosotras ladrillo a ladrillo los sueños nacidos en Su voluntad. Nada mejor que estar mano a mano con el Arquitecto. Aunque pareciera una contrariedad, entregarlos y morir a ellos funciona porque estás dejándole saber a Dios que confías en El y a la vez dándole el control total de tu vida.

Dios les bendiga mucho más, sobre todo en esta semana tan especial donde recordamos y vivimos el que Dios haya enviado a Su único hijo y más gran amor a morir por nosotros, por nuestra salvación, por el perdón de nuestros pecados y también por ver cumplidos esos hermosos sueños que El tiene para con cada uno de nosotros.

Yashira

Dame los guantes

Dame los guantesEs él quien me arma de valor y endereza mi camino; da a mis pies la ligereza del venado, y me mantiene firme en las alturas; adiestra mis manos para la batalla, y mis brazos para tensar arcos de bronce. Tú me cubres con el escudo de tu salvación; tu bondad me ha hecho prosperar. 2 Samuel 22:33-36

La niña entró en la habitación de sus padres y les anunció: “Esa sí fue una buena pelea”.
La mamá voltió la mirada y notó su carita sucia, su peinado hecho un desastre, su ropa estrujada y sus manitas agitadas, por lo que le preguntó: ¿Y que fue lo bueno de todo eso? señalándole su apariencia.
La niña le respondió: “Mami, yo gané”.

Sé que somos muchas las mujeres que al leer ciertas historias bíblicas nos llenamos no sólo de emoción, esperanza y vigor sino que encienden en nuestro ser ese ánimo de superarnos y ser valientes una y otra vez. Nos caemos, sí, pero también nos levantamos y para sorpresa de quienes nos ven, nos levantamos aun más fuertes que antes. El ejemplo que nos dejaron Deborah, la Reina Ester, la mujer sunamita, la mujer con el flujo de sangre, Rut, María la madre de Jesús y muchas más nos implulsan de manera asombrosa a imitarlas porque reconocemos que sus actitudes, esa fe, esa humildad que las caracterizó las llevó a una bendición mayor no sólo para ellas sino para los que estaban cerca de ellas también. Yo, no sólo quiero actuar y hablar como ellas, yo quiero tener un aumento de lo que ellas ejercieron en ese momento. Eso, que les dió Dios. Los hechos que ocurrieron en sus vidas nos llaman a creer por encima de lo que vemos y de lo que vivimos a diario. Con Jesús en nuestro interior, a nuestro lado y en nuestros pasos eso es posible. Hoy, persuádete tu misma y levántante como esa guerrera de Dios.

La Biblia nos dice que debemos pelear la buana batalla de la fe (1 Timoteo 6:12) ¿Que es lo que hace que la pelea sea buena? No es tan complicada la respuesta. Es estar del lado del que ya venció, de ese lado están los ganadores. En todos los conflictos de tu vida, con el enemigo de nuestras almas, debemos recordar en todo momento que el diablo es el enemigo vencido y es el quien continuamente planea una forma de atacarnos y utiliza cualquier evento y cualquier persona para llevarlo a cabo, pero hoy quiero volver a recordarte que Jesús ya te ha dado la victoria y siendo así puedes prepararte para recibirla.

Pudieras estar volviendo al lugar de donde saliste una vez, o tener que comenzar de cero pensando que todo esfuerzo durante todo ese tiempo fue en vano, pero no es así.  El Señor preparó un camino que es incomprensible para ti y ha utilizado una estrategia que ahora mismo no puedes entender pero eso no debe ser razón para desanimarte, al contrario, es razón para ponerte los guantes y luchar por lo que se te ha prometido con más fuerza y valor que antes.  Dios sabe todo en cuanto a ese particular, sobre eso que te inquieta, que te molesta, que te incomoda, sabe también cuán cansada estás.  No desmayes, El renovará tus fuerzas, y el resultado está en Su control absoluto.  El tiene una salida para todas tus dificultades y ha prometido que el resultado será para tu bien.  Este andar tuyo debió formarte para algo más grande y maravilloso.

Dios no ha cesado de trabajar a tu favor y todo se ha ido formando de manera que al final El pueda glorificarse en tu vida.  Confía en que todo obrará para un beneficio eterno que nadie podrá quitarte ni cancelar porque está en las manos de quien te separó, de quien señaló tiempo, razón y propósito para con todo lo relacionado en tu vida, Dios.  Si soltaste los guantes porque ya llegaron las dudas y sentiste temor y frustración por esta etapa de tu vida pídelos de nuevo porque ya Dios ha enviado un ángel que irá delante de ti en este nuevo camino por el cual andarás y te guardará hasta llegar al lugar que El te preparó (Exodo 23:20).

Armate de valor y mántente firme porque El preparará tus manos y te cubrirá con Su escudo. El próximo paso que des será con los guantes bien puestos de camino a tu victoria.

Dios te colme de bendiciones y te dé un aumento del valor, la confianza, la sabiduría, la virtud y la humildad de esas mujeres de fe que pelearon la buena batalla alcanzando sus promesas en El.

Yashira

Lo tengo todo

Lo tengo todo

Señor, gracias porque no me hace falta nada. Agradezco lo que hiciste, agradezco lo que estás haciendo ahora y agradezco además lo que estás por hacer.  Antes algo me faltaba, hasta que reconocí que en mi vida había un vacío y ese vacío eras Tu.

Hoy puedo dar más que gracias porque teniéndolo a El en mi vida puedo sentir que lo tengo todo.

Por fin he encontrado “eso” que me hace sentir de esa manera porque lo tengo a EL y siento que hoy tu también deberías darle la oportunidad a El de llenar esos vacíos.  No es una pareja, no es más reconocimiento, no es una propiedad, ni los hijos, ni más dinero, tampoco es el éxito que reconocen los hombres, ni un nuevo empleo.  No es todo eso lo que nos hará sentir completas. Es Dios quien llena, quien satisface, quien nos hace compañía y quien permanece en nuestros corazones.  Es Dios quien puede calmar cualquier sed, cualquier hambre. Sabiendo que esta vida es pasajera, de igual manera todo lo que hay en ella sólo queda algo que no pasará.  >Dios<

Dios ES, Dios no cambia, Dios no se va, Dios no se pierde, Dios no huye, Dios no abandona, Dios PERMANECE así que no perderás nada intentando darle a El ese espacio para que lo ocupe. Al contrario, ganarás más de lo que alguna vez podrías imaginar, desear o sentir.

Oro para que sea Dios quien tenga el primer lugar en tu vida también.

YMGR

>> Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey, y que hagan lo que él les pide. Dios les dará a su tiempo todo lo que necesiten. Mateo 6:33 (TLA)<<

Mucho…

Soy mucho más que aquello que bosteza
Mucho más que cientos de pablaras o su comprensión
Soy mucho más que un movimiento
O un cerrar y abrir de ojos desde el interior.

Soy más que un tiempo escondido
O un largo rato en el albor
Soy mucho más que un lo siento, un quizá o un por favor
Soy más que la fragancia que dejó el amor.

Soy mucho más que el tren de los recuerdos
O que el álbum de fotos de ayer
Soy más que un suspiro o dos secretos
Soy mucho más que la discusión entre ganar o perder.

Soy mucho más que una emoción
Mucho más que la estrofa repetida
O el estribillo, la coda y la perfecta colisión
Soy mucho más sin importar la estructura de esa canción.

Soy mucho más que un rayo de luz
y más que la lluvia que cae sobre tu rostro
Mucho más que una temporada que comienza
O una época que está a punto de terminar.

Dios nos ha creado a su imagen y semejanza y nuestra estima sobrepasa la de las piedras preciosas. El nos ha creado con un valor que no se puede medir, contar, imaginar, pensar, evaluar o cuantificar. Sin importar las temporadas, las épocas, los días en que vivimos, y lo que cada uno de nosotros hace en el camino, nuestro valor ante SUS ojos sigue intacto. Eres su creación más hermosa. Nada a nuestro alrededor se puede comparar con eso que ves frente al espejo así que comienza a verte de la misma manera en como El te ve y repite conmigo “Yo soy mucho más”.

¡Bendecid@s!

Yashira

¿Quién? ¿Yo?


Creo en que Dios ha puesto en cada uno de nosotros un don, también creo en que nos ha diseñado para un momento y propósito específico y único. Quizá por el pasado que tuviste o por el simple hecho de una mente que inconsciente o conscientemente limita la posibilidad de grandezas y milagros pienses que no podrías ser parte de algo maravilloso o sobrenatural. Puede ser que pienses que Dios no podría usarte o que simplemente no eres tan especial como para que El se fije en ti. Tal vez creas que no eres bueno en nada, o que todo lo haces mal, ni lo mereces. O puedes ser de los que frena las posibilidades recordando los pocos recursos que tienes o la poca educación escolar que recibiste. Yo también llegué a pensar muy parecido a lo anterior… hasta que Dios me mostró cuán equivocada estoy. El puede usar literalmente a cualquiera.

1 Corintios 1:26-31 (NVI) dice “Hermanos, consideren su propio llamamiento: No muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; ni son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna. Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos. También escogió Dios lo más bajo y despreciado, y lo que no es nada, para anular lo que es, a fin de que en su presencia nadie pueda jactarse. Pero gracias a él ustedes están unidos a Cristo Jesús, a quien Dios ha hecho nuestra sabiduría – es decir, nuestra justificación, santificación y redención para que, como está escrito: Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe en el Señor.”

Esta vez escribi pensando en un hombre que es no solo como mi hermano, también es mi compadre y el mejor amigo que Dios ha puesto en mi camino. Siempre está presente y Dios sabe que celebro y agradezco su existencia. Estuvo entre la vida y la muerte en varias ocasiones y todos los que le conocemos mantuvimos la oración viva por el, todas las veces. Debo decir que es un campeón de 32 años, sobreviviente de cáncer al que le llamo “milagro viviente”.

Debo decirles que cuando empecé en los caminos del Señor sólo pensaba en sanar mi interior, jamás pensé que Dios podría usarme como instrumento para sanar a otros. No me creía capaz de ser parte de obras y de revelaciones tan grandes de parte de Dios. Pero algo hice, dije o vieron en mí en ese caminar para que de un momento a otro yo fuera esa mujer que llamarían para orar, visitar o aconsejar. Así me sucedió con mi compadre. Su esposa me llamó el estando en Intensivo. Estábamos todos en mutuo acuerdo pidiendo por su sanidad pero ella sentía llamarme a mí. Cuando hablé con ella le comuniqué que buscaría a mi pastora y que lo visitaríamos pero ese no era el plan de Dios. El plan de Dios era que fuera yo sola… así que lo hice. Recuerdo era un sábado, iba todo el camino adorando a Dios, no tenía la menor idea de cómo darle palabra y estaba muy nerviosa. Ya en el hospital sólo le pedí a Dios que hiciera como quisiera. No había visto a Luis hace ya un tiempo por lo que el verlo tan afectado físicamente me dolió, estaba entubado, sus brazos hinchados y su mirada totalmente perdida pero Dios me dió las fuerzas para hablarle aunque no me escuchara, para orar aunque no respondiera y hasta colocar mis manos sobre su cuerpo declarando sanidad. Declaré también que al momento de yo salir, el comería y que era cuestión de un día o dos para verlo sin tubos y fuera de la camilla. Me fui de ese lugar creyéndole a Dios y Dios lo hizo. Lo hizo tal como declaré al salir del hospital. ¡Gracias Dios! ¡Gracias!

Yo recordaba el momento:
-Ve tu y ora creyendo que lo haré.
-¿Quién? ¿Yo? Señor, si así quieres iré…Héme aquí.

Dios me usó; usó una mujer común, imperfecta, que cometió muchísimos errores en el pasado y que le fallaba constantemente. Me falta mucho por caminar y alcanzar mi propósito pleno, pero si de algo estoy segura es que ya no me detengo. No tengo dudas, la palabra de Dios es poder, el tiempo de los milagros no ha terminado y el creer sin haber visto lo glorifica. ¡El lo hace! Y Dios puede usarte para ello.

Lucas 10: 8-9 dice “Cuando entren en un pueblo y los reciban, coman lo que les sirvan. Sanen a los enfermos que encuentren allí y díganles: “El reino de Dios ya está cerca de ustedes.”

No dejen de orar… ¡Dios les bendiga!
Yashira

Por ahí viene el lobo

Quizá puede ser una simple leyenda o una historia para niños pero no está nada lejos de la verdad. Quisiera que hoy volviéramos a leer la historia para aplicarla en nuestras vidas y guardarla en nuestras memorias. Es necesario conocer la raíz de la mentira y sus consecuencias.

Efesios 4:25, “Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros”.

Por ahí viene el lobo

“Cuenta la historia de un pequeño pastor que se pasaba la mayor parte de su tiempo paseando y cuidando de sus ovejas en el campo de un pueblito. Todas las mañanas, muy tempranito, hacía siempre lo mismo. Salía a la pradera con su rebaño, y así pasaba su tiempo.

Muchas veces, mientras veía pastar a sus ovejas, él pensaba en las cosas que podía hacer para divertirse. Como muchas veces se aburría, un día, mientras descansaba debajo de un árbol, tuvo una idea. Decidió que pasaría un buen rato divirtiéndose a costa de la gente del pueblo que vivía por allí cerca.

Se acercó y empezó a gritar: – ¡Socorro, el lobo! ¡Qué viene el lobo! La gente del pueblo cogió lo que tenía a mano, y se fue a auxiliar al pobre pastorcito que pedía auxilio, pero cuando llegaron allí, descubrieron que todo había sido una broma pesada del pastor, que se deshacía en risas por el suelo. Los aldeanos se enfadaron y decidieron volver a sus casas. Cuando se habían ido, al pastor le hizo tanta gracia la broma que se puso a repetirla. Y cuando vio a la gente suficientemente lejos, volvió a gritar: – ¡Socorro, el lobo! ¡Que viene el lobo!

La gente, volviendo a oír, empezó a correr a toda prisa, pensando que esta vez sí que se había presentado el lobo feroz, y que realmente el pastor necesitaba de su ayuda. Pero al llegar donde estaba el pastor, se lo encontraron por los suelos, riéndose de ver cómo los aldeanos habían vuelto a auxiliarlo. Esta vez los aldeanos se enfadaron aún más, y se marcharon terriblemente enfadados con la mala actitud del pastor, y se fueron enojados con aquella situación.

A la mañana siguiente, mientras el pastor pastaba con sus ovejas por el mismo lugar, aún se reía cuando recordaba lo que había ocurrido el día anterior, y no se sentía arrepentido de ninguna forma. Pero no se dio cuenta de que, esa misma mañana se le acercaba un lobo. Cuando se dio media vuelta y lo vio, el miedo le invadió el cuerpo. Al ver que el animal se le acercaba más y más, empezó a gritar desesperadamente: – ¡Socorro, el lobo! ¡Que viene el lobo! ¡Qué se va a devorar todas mis ovejas! ¡Auxilio! Pero sus gritos han sido en vano. Ya era bastante tarde para convencer a los aldeanos de que lo que decía era verdad. Los aldeanos, habiendo aprendido de las mentiras del pastor, de esta vez hicieron oídos sordos.

¿Y lo qué ocurrió? Pues que el pastor vio como el lobo se abalanzaba sobre sus ovejas, mientras él intentaba pedir auxilio, una y otra vez: – ¡Socorro, el lobo! ¡El lobo! Pero los aldeanos siguieron sin hacerle caso, mientras el pastor vio como el lobo se comía unas cuantas ovejas y se llevaba otras tantas para la cena, sin poder hacer nada, absolutamente. Y fue así que el pastor reconoció que había sido muy injusto con la gente del pueblo, y aunque ya era tarde, se arrepintió profundamente, y nunca más volvió burlarse ni a mentir a la gente.”

Aprovecho para traer palabra de Dios en relación a la mentira. En el Salmo 101:7 dice “No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos” y en Proverbios 12:22 “Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento”.

Quiero motivarte a que hables la verdad, a que de tus labios siempre salgan palabras de justicia y bondad. El dios de la mentira es Satanás por lo que el actuar de esta manera sólo te aparta cada vez más de Dios. Si todo este tiempo estuviste mintiendo, hiriendo y manipulando injustamente no esperes que el día en que hables con sinceridad te crean, porque no hay nada más dificil que recobrar la confianza. Esa virtud tan especial debe ser guardada como un tesoro en tu corazón. Aprecia y valora la confianza dada una vez y no permitas que una mentira arruine todo lo construido. Si ya destruiste una relación hablando contra tu prójimo falso testimonio (Exodo 20:16) debes encarar las consecuencias y el desastre, abandonar tu vieja forma de actuar y caminar en dirección opuesta. Quizá sea tarde para restaurar esa relación pero no para restaurar tu relación con Dios… esa sí es sumamanete importante.

Dios te bendiga,
Yashira

Un tesoro en la oscuridad


Dios quiere que estemos convencidas de Su Presencia en nuestras vidas, aún cuando no la podamos sentir, experimentar o verla. Quiere que sepamos que de todas maneras El esta ahí y que estemos completamente seguras de que la luz de Su Espíritu nunca se extinguirá en nosotras. No quiere que dudemos de ello, puesto que ninguna circunstancia la puede apagar, Su presencia estará con nosotras desde ahora hasta la eternidad.

Una de las maneras en que Dios nos asegura Su luz es permitiéndonos probarla en la oscuridad. Pero no debemos tener temor de esta oscuridad. Es la oscuridad que Dios ha creado para Su Propósito. “Yo formo la luz y creo las tinieblas” Isaías 45:7. Algunas veces Dios permite que las cosas se vuelvan muy oscuras en nuestras vidas para que crezcamos y para enseñarnos acerca de El y algunas de las cosas que podemos lograr en la oscuridad no pueden ocurrir bajo otras circunstancias. Esa oscuridad es necesaria.

Piense en lo que sucede cuando se va la luz en la casa. Casi no puede funcionar en la oscuridad. Uno camina con cuidado, da un paso a la vez, trata de tocar las paredes u otras cosas que le son familiares en la casa para no tropezar, buscamos sentir cosas que nos den seguridad y nos lleven a donde podamos encontrar una linterna o una vela para encender. Si alguien tiene en sus manos una fuente de luz, nosotras extendemos la mano y tomamos la de esa persona para comenzar a movernos. No damos ni un paso hasta estar seguras que vamos caminando hacia la misma dirección.

Esta es exactamente la forma en que Dios usa las tinieblas en nuestra vida. Estamos en la oscuridad hasta que vemos Su luz en ella. El quiere que extendamos la mano hacia El para que podamos caminar juntos en la misma dirección. Dios quiere que nos acerquemos a El para sentir Su Presencia en todo momento.

No es como la oscuridad del mal que se puede sentir rápidamente, o la oscuridad de nuestra propia desobediencia, la que sabemos en nuestro corazón. Esta es una clase de oscuridad diferente y Dios dice que hay tesoros que podemos encontrar ahí. “Te daré los tesoros de las tinieblas y las riquezas guardadas en lugares secretos, para que sepas que Yo soy el Señor, el Dios de Israel, que te llama por tu nombre.” Isaías 45:3. El tesoro que encontramos en los momentos más oscuros de nuestra vida es Dios.

Sin importar los momentos oscuros de tu vida, ten la certeza de que Dios estará ahí para extender Su mano y caminar contigo hasta el final. Si tropezaras, El te levantará, pero no dudes ni un segundo, El es tu LUZ.

Declaro bendición sobre todas las vidas que me leen.

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Yashira

No había visto cosa más hermosa

Mateo 18: 1-4 (TLA) En esa misma ocasión, los discípulos le preguntaron a Jesús: – ¿Quién es el más importante en el reino de Dios? Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: – Les aseguro que para entrar en el reino de Dios, ustedes tienen que cambiar su manera de vivir y ser como niños. Porque en el reino de Dios, las personas más importantes son humildes como este niño.

Mis hijos… cada uno con una personalidad distinta, por lo que debo aceptar ha sido una jornada muy divertida y también algo preocupante, más que por ellos es por mí porque deseo ser esa madre que Dios quiere que sea. Cada uno de ellos trae algo divino a mi vida y es increíble como sus gustos, actitudes y caracteres son tan diferentes. Algo que se me ha hecho difícil es reconocer lo rápido que crecen, lo rápido que se van de entre mis brazos, y ese día en que se levantan de mi falda para explorar un mundo nuevo. Uno quisiera que siempre fueran pequeños, aún así no dejarán de ser los consentidos, sin importar la edad. Agradezco a Dios que todos sean tan cariñosos, porque soy igual y me disfruto comérmelos a besos y abrazos todos los días. Es una verdadera bendición cada vez que abro los ojos y saber que ellos están a mi lado. Ha sido misericordia y reconozco como oportunidad nueva cada mañana el observar que cada uno de ellos respira, es cierto que me tomo unos minutos para mirarlos mientras duermen y agradecerle a Dios obras tan perfectas. Yo no había visto cosa más hermosa.

Cada uno de ellos me ha mostrado maneras de vivir que pensé no existían, maneras de alcanzar sueños, maneras de olvidar, maneras de perdonar, maneras de luchar y maneras sorprendentes de amar. En resumen, si algo debemos aspirar es a ser como ellos. ¿No se han dado cuenta? ¿Cómo olvidan cuando fallamos alguna “promesa”, cómo perdonan cuando son reprendidos equivocada o injustamente, cómo no dejan de amar aún cuando nosotros no les dedicamos el tiempo que merecen?

Mis hijos no dejaron de insistir cuando me llamaban y yo “no escuchaba”. Quizá la mayoría de las veces estaba muy ocupada o mi mente muy lejana. Ellos se mantuvieron firmes hasta que yo contestara “Si, dime”. Ellos me enseñaron a que los mejores regalos se reciben de la nada, preparados en un minuto y sin un solo centavo. Hoy día los hay por toda mi casa, en la oficina e incluso en las gavetitas de la guagua. Ahora también recibo “e-mails”. Me demostraron cuán importante soy cuando notaron que arrastraba mis pies. Con ellos aprendí que vale más escuchar que decir cientos de palabras. Ellos fueron y son los mejores mensajeros de Dios en mi vida. Ellos me animaron cuando mi cuerpo estaba cansado porque existían razones increíbles para ir al parque, no faltar a sus competencias, apoyarlos en sus ensayos de música y decir presente en las reuniones de la escuela. Tan sencillo, como que esos momentos un día no se repetirán. Confió en que el resultado de mi presencia en sus vidas será la formación de individuos de bien, corazones sanos, sonrisas únicas, recuerdos de gran valor y parte de una generación que transformará al mundo para bendición. ¡Eso quiero! Lo recibo como una motivación de gran nivel para levantarme cada día, trabajar y desear alcanzar ese potencial que Dios depositó en mí en este caso como madre. Anhelo ser esa maestra que necesitan en casa para luego de la escuela y que la confianza y el respeto que nos damos no se pierda y vaya en aumento. Cuando creo que no les puedo dar lo que quisiera y me entristezco por ello Dios me recuerda que tienen lo necesario y que El trabaja a su favor para que nunca les falte.

Mis hijos me han enseñado a amar desprendidamente, a perdonar sin volver a reprochar nada y a olvidar las ofensas para dar paso a experiencias que valen la pena vivir. ¡Ya no me perderé de nada más! Ellos me mostraron formas de cómo la risa sana un alma herida y de cómo servir.

Un día mis dos hijos mayores, de 9 y 5 años respectivamente en aquel tiempo, decidieron recoger su cuarto, hacer sus camas y doblar su ropa. Para mis ojos naturales continuaba el mismo reguero ubicado de manera distinta, pero ante los ojos de mi corazón, ellos, en mutuo acuerdo decidieron tomar parte de mi carga, hicieron un esfuerzo increíble con sus dos manitas imitando los dobleces, sudaron dando vueltas en el cuarto y acomodando juguetes, todo de manera sorpresiva y más importante aún lo hicieron por amor. Le pido a Dios para que cada día aprendamos más de nuestros niños, los cubramos en oración y estemos presentes en sus logros y caídas siempre dejándoles saber lo especial, amados e importantes que son. Oro para que la próxima vez, dentro de cualquier molestia, puedas ver con los ojos del corazón “ese reguero” como una obra de arte irrepetible. Hasta de eso aprendemos…

¡Dios les bendiga Madres que Sanan!

YMGR

¡Suelta!

Salmos 46:10-11 (NVI) Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Yo seré exaltado entre las naciones! ¡Yo seré enaltecido en la tierra! El SEÑOR Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob.

Todo iba muy bien, vimos como luego de tantas situaciones habíamos sido prosperados. Así que nos lanzamos a una casa más grande, más cerca de la familia y con algunos lujos incluidos. La vivimos, la disfrutamos, nos la envidiaron. Nuestras manos y sudor entregamos hasta palpar la mitad de nuestras visiones en ella. El color, las ventanas, el jardín…era nuestra obra maestra, era la casa de nuestros sueños.

Dos años más tarde, se deterioró la familia y ya no estábamos “completos” pero aun así decidí dar todo para continuar el proyecto. De todas maneras el “hombre de la casa” siempre fui yo. No me faltó nunca el coraje, las ansias para con ella. Quedaba cierta esperanza en mi corazón. Hasta que llegaron noches donde las fuerzas perecían. Sin darme cuenta me consumí. Todo comenzaba a fallar y yo haciendo de tripas corazones. Yo traté de convencerme, en mi interior una voz gritaba ¡Suelta! ¡Suelta ya! y lo expresé, dejé saber que estaba cansada de luchar y que era tiempo de soltar algo que aunque pareciera un proyecto hermoso me estaba drenando a paso lento. Era tiempo de tomar decisiones.

Comencé a dialogarlo con una persona, luego con otra y terminé no sólo más confundida sino desanimada porque me di cuenta que no sólo estaba buscando escuchar lo que quería, buscaba la afirmación y la aprobación de los demás en el asunto. No fue así; todos opinaban diferente y ya ansiaba el que alguien decidiera por mí. Así fue cuando me detuve enteramente y ante el cansancio me rendí. Había consultado a todo el mundo y dejé como última opción consultarle a Dios. Yo pensaba que El estaría de acuerdo con mi afán, con mi lucha por retener la casa. Incluso llegué a pedir señales. Recuerdo un día decirle “si se daña esto, si no consigo lo otro, si vuelve a pasarme aquello…entonces”. Hoy día me río porque El no podía ser más obvio en sus señales, aún así le “lleve la contraria”. Me ocurrió de todo, aún así por alguna razón yo no la quería soltar… era por TEMOR. Yo pensaba que al soltarla quedaría sin nada. ¿A dónde iría? Me mantuve así dos años, resistiéndome a la idea. Me imagino a Dios desde los cielos diciendo ¿Pero hija para que me pides tantas señales si aún con ellas no crees? Que muchas energías se pierden reteniendo algo que hay que soltar. No es soltarlas en cualquier sitio, es soltarlas ante El, soltarlas en Su Presencia, soltarlas ante Su Altar. Es darle a El el dominio absoluto sobre cualquier asunto. Y que al soltar “eso” estemos receptivos a Su decisión final. ¡¿Que si da trabajo?! Humanamente sí, nos hace falta Fe para soltar ese algo en las manos de Dios y plenamente CONFIAR. Es como ponerse un vendaje en los ojos y comenzar a dar pasos.

Por fin decidí soltar la casa, de una forma en la que todos coinciden en que no era la correcta. Me aferré a la palabra que me dio el Señor y caminé por Fe. No avisé sobre lo que estaba haciendo y porqué lo estaba haciendo. Seguramente dirían que estaba loca y yo volvería a dudar. Fue entonces cuando Dios movió las fichas correctas en el momento correcto. Realicé una mudanza sin un solo centavo en la cuenta, a un lugar donde El prometió descanso. Ninguna de las cosas que me agobiaban en la casa estaban en ese lugar. ¡No tendría que cortar grama otra vez! Y luego algo aún mejor: La noticia de alguien interesado en comprar mi propiedad y evitar la ejecución que marcaría gravemente mi informe de crédito. Debo mencionar no solo llegó una, llegaron varias personas. Nuevamente, lo entregué en las manos del Señor y El fue abriendo camino. ¿Por qué tuve que entregarlo nuevamente? Porque hubo oposición a la palabra que Dios me dio. En oración cada día y cada día “pequeños grandes milagros” ocurrieron. Fue sorprendente, sobre todo pensar que Dios quería que esto ocurriera hace mucho tiempo. El quería que yo descansara, El quería darme algo mejor mientras yo me comportaba como los israelitas.

Me tomó tiempo poder “quedarme quieta”, confiar, soltar y entender Sus caminos, esos caminos incomprensibles, todo porque tenía miedo. 1 Corintios 1:18 (NVI) dice “Me explico: El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden; en cambio, para los que se salvan, es decir, para nosotros, este mensaje es el poder de Dios.” Muchas veces los planes de Dios para con nosotros por vista natural parecen ilógicos y por más explicaciones que busquemos no las hallaremos. Así es El, si fuera diferente no sería Dios.

Sé que no es tan fácil creer en algo que no se ve, sé que no es sencillo “soltar” más cuando piensas que ya nada puede mejorar lo que tuviste o lo que ya tienes en este momento. Hoy tengo el honor de decirte que te equivocas, Dios tiene más y mejor para ti si le crees capaz. El sólo está esperando que decidas soltar para entonces El poder darte lo que ha tenido guardado todo este tiempo para ti. Es el momento de que tu confianza en El desate la bendición con tu nombre. Recuerda que es por Fe y no por vista (2 Corintios 5:7). ¿Qué tienes que soltar? ¡Vamos! Suelta tú para que Dios pueda soltar también lo reservado. Descansa en su perfección y ahórrate cientos de lágrimas, El promete restituir todo lo que el enemigo te robó.

Joel 2:21-26 (NVI) No temas, tierra, sino alégrate y regocíjate, porque el SEÑOR hará grandes cosas. No teman, animales del campo, porque los pastizales de la estepa reverdecerán; los árboles producirán su fruto, y la higuera y la vid darán su riqueza. Alégrense, hijos de Sión, regocíjense en el SEÑOR su Dios, que a su tiempo les dará las lluvias de otoño. Les enviará la lluvia, la de otoño y la de primavera, como en tiempos pasados. Las eras se llenarán de grano; en los lagares rebosarán de vino nuevo y de aceite. Yo les compensaré a ustedes por los años en que todo lo devoró ese gran ejército de langostas que envié contra ustedes: las grandes, las pequeñas, las larvas y las orugas. Ustedes comerán en abundancia, hasta saciarse, y alabarán el nombre del SEÑOR su Dios que hará maravillas por ustedes. ¡Nunca más será avergonzado mi pueblo!

¡Bendiciones!

YMGR

Duele más

Lamentaciones 3:22-30 Sé que no hemos sido destruidos porque Dios nos tiene compasión. Sé que cada mañana se renuevan su gran amor y su fidelidad. Por eso digo que en él confío; ¡Dios es todo para mí! Invito a todos a confiar en Dios porque él es bondadoso. Es bueno esperar con paciencia que Dios venga a salvarnos, y aprender desde nuestra juventud que debemos soportar el sufrimiento. Es conveniente callar cuando Dios así lo ordena. Y olvidar la venganza cuando alguien nos golpea. Debemos esperar con paciencia que Dios venga a ayudarnos.

¿Por qué no esperar?  Piensa en los motivos por los cuales no deberías esperar y entonces toma la decisión.  Eso deberíamos hacer también, pensar y luego actuar; escuchar y luego responder.  Estamos tan acostumbrados a obtenerlo todo rápido que se hace cada vez más difícil desarrollar esa habilidad.  Comida rápida, conexión rápida, acceso 24 horas, auto-banco, auto-farmacia, compras en línea y así continúa una lista de servicios y otras cosas que obtenemos rápido.  Entonces ya no es necesario esperar.  ¿O sí?

¿Qué es esperar?  Esperar significa según el diccionario de la Real Academia Española tener esperanza de conseguir lo que se desea. Creer que ha de suceder algo, especialmente si es favorable. Permanecer en sitio adonde se cree que ha de ir alguien o en donde se presume que ha de ocurrir algo. No comenzar a actuar hasta que suceda algo y poner en alguien la confianza de que hará algún bien.  Si vemos bien, ninguna de las anteriores menciona que se espera que ocurra algo malo, algo desfavorable, algo terrible.  No, al contrario, esperamos algo bueno.  Sin embargo, muchas estamos esperando que suceda lo peor. ¿Por qué? Porque nuestra mente está atada, acostumbrada, sugestionada y juzgada.  Espero me hayas podido entender.  La mayoría de nosotras espera lo peor sin que nada haya ocurrido.  Asumimos por ignorancia que ocurrirá lo que tememos, porque no confiamos y por lo que los demás experimentaron en X o Y situación.  No confiamos en los demás, peor aún, no confiamos en nosotras mismas, no confiamos en la Palabra de Dios.  La leemos pero no la creemos.  La predicamos pero no la vivimos. Así que cuando no esperamos ¿Que sucede? En lo personal defino no esperar como abortar.  Si no esperamos, abortamos.  Sé lo que es haber abortado en lo físico y también el haber abortado en lo espiritual y puedo decir que duele más abortar que dar a luz.  Dios escogió a la mujer para dar a luz y opino en que al crearnos decidió poner en nosotras una fuerza mayor que la que le dio a los hombres, una fuerza en nuestro interior para ello.  El nos vio capaces de ESPERAR y soportar más.  Nosotras podemos cargar nueve meses de vida dentro y suplirles a esas criaturas todo lo necesario; nuestro cuerpo se acomoda y se prepara para un momento sobrenatural.  ¿No es eso suficiente como para reconocer una fuerza mayor en nuestro interior?

Duele más echar hacia fuera algo que está incompleto que esperar a que se forme en su totalidad para verlo nacer. El sentimiento que va de la mano de ese proceso es igual.  Dolerá por más tiempo el haber abortado, salir con manos vacías y pasar amarguras por lo que no ocurrió, no se dio, a diferencia de cuando se decide soportar un tiempo, el que sea necesario, aunque duela, para “dar a luz”.  No solo hablo de un hijo, hablo de también dar a luz un sueño, un propósito, un destino, una promesa.  Es ver el cumplimiento de eso que Dios depositó en ti.

Decide esperar en Dios y descarta de esa manera sentimientos futuros de fracaso, pena y culpabilidad.  Toma mucho tiempo volver a restaurar una vida que decidió no esperar y hacer las cosas a su manera.  No obstante, que hermoso poder contar lo que se tuvo que pasar, esperar, enfrentar y soportar para luego mostrar a todos una bendición inigualable.  Cree en ese embarazo espiritual y espera en Fe para que recibas.  Si has dado a luz un hijo sabes que el proceso de parto conlleva mucho dolor pero todo ese dolor se olvida tan pronto escuchas el llanto de tu bebé; SONRIES tan pronto lo colocan en tus brazos.

¡Dios les bendiga!

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