Mis pétalos de agosto

Anuncios

El Maestro

pianist woman

Sofonías 3: 17 “El Señor tu Dios está en medio de ti, guerrero victorioso; se gozará en ti con alegría, en su amor guardará silencio, se regocijará por ti con cantos de júbilo.”

Se cuenta la historia de la comparecencia en un concierto del brillante pianista y compositor polaco Ignace Jan Paderewski. El evento tuvo lugar en un gran pabellón musical americano, donde los artistas dedicarían sus presentaciones a la elite social de la ciudad.

Entre la audiencia que esperaba el inicio del concierto, se encontraba una mujer y su pequeño hijo. Luego de permanecer sentados más tiempo de lo que su paciencia permitía, el jovenzuelo se escabulló lejos de su madre. Estaba fascinado con el hermoso piano Steinway, a la espera de la interpretación, y se dirigió hacia él.  Antes que alguien pudiera percatarse, avanzó a rastras y se subió a la banqueta del mismo, para tocar una ronda de su propia inspiración y utilizando un dedo de cada mano.

Los espectadores se horrorizaron. ¿Qué podría pensar el gran Paderewski? Rápidamente, los murmullos se tornaron en rugidos de desaprobación.  La multitud demandaba que el chico fuese removido inmediatamente.

Estando en el camerino, Paderewski escuchó el altercado, y discerniendo la causa, se apresuró a unirse al muchacho en el piano. Le alcanzó desde sus espaldas e improvisó su propia melodía que contrarrestaba la de su jóven húesped.  Mientras proseguía el dúo improvisado, el maestro susurró a oídos al chico: “Continúa. No claudiques, hijo…no te detengas”.

Tal vez no toquemos nunca al lado de un pianista experto, pero cada día en nuestras vidas podemos formar un duo con el Maestro. ¡Que gozo es sentir Su amor que nos envuelve, mientras El susurra, “Continúa… no te detengas… Yo estoy contigo”.

Esperanza en la aflicción

íLamentaciones 2: 19 – Levántate y clama por las noches, cuando empiece la vigilancia nocturna. Deja correr el llanto de tu corazón como ofrenda derramada ante el Señor.

girlf_flowers_590

Cuando Jeremías escribió Lamentaciones, posiblemente todavía sonaba en sus oidos el ruido de las murallas de Jerusalén desmoronándose.  Los gritos de desesperación y el lamento por los que habían muerto posiblemente todavía podían ser escuchados.  Todo lo que les quedaba a los israelistas era el borroso prospecto de un futuro desolador.

Jeremías, conocido como el profeta llorón, respondió con lamento lleno de dolor por la ciudad y su gente.  Como mucha de la vida de oración  de Jeremías, estos versículos están llenos de emociones al natural.  Incluyen profunda reverencia, ira, adoración, confianza, desesperación, preguntas y respuestas.  Todos los aspectos del duelo encuentran expresión en este breve libro.  Aquí vemos cuan profundamente puede romperse el corazón humano. Aquí no hay adoración gozosa, solo agonía.

Si alguna vez usted siente tal pena, haga como dijo Jeremías y “deje correr el  llano de tu corazón como ofrenda delante del Señor.”  En su momento mas difícil, Dios le invita a que no le guarde nada, ni siquiera sus emociones naturales.  En la amorosa presencia de Dios encontrará esperanza.

Jeremías encuentra esperanza en medio de su aflicción, pero esas promesas de Dios a Jeremías son para usted también.  Cuando derrama su dolor delante de Dios, cuando está rodeada de amargura y tribulaciones, cuando clama por ayuda y parece que El está cerrado a sus oraciones, cuando se siente traspasada, cuando no disfruta de paz y prosperidad, recuerde estas palabras de Jeremías, “Pero algo más me viene a la memoria, lo cual me llena de esperanza: El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad! Por tanto digo: “El Señor es todo lo que tengo. En el esperaré! Bueno es el Señor con quienes en el confían, con todos los que lo buscan.  Bueno es esperar calladamente a que el Señor venga a salvarnos”.

Podemos encontrar esperanza en medio de nuestra aflicción. La oscuridad, la tribulación, la tristeza y el dolor no son permanentes. La compasión del Señor nunca falla. El es bueno con quienes esperan en El, con quienes le buscan y quienes pacientemente esperan por El.

Hay esperanza en medio de la aflicción.

YMGR

El sí lo espera todo

art pregnancy

Pasado los meses la vida dio vida,
y hasta en los huesos se amaban esos dos,
Ella le alimentaba el alma,
Y el pequeño le alimentaba el corazón.

Ella sentía que estaba viviendo el momento sola,
Pero le acompañaban los latidos y su rubor,
El la miraba dentro ciego de amor,
Y ella, ella ya no entendía porque su temor.

Le esperaba el y el la anhelaba mientras,
se hablaban antes de dormir,
o al menos eso pensaba ella.
-No habían suspiros que el no entendiera-

Ella no espera nada, solo tenerlo en brazos,
pero el sí lo espera todo;
dormir en su pecho, ponerle sonrisa,
quitarle el desconsuelo, el miedo a las cenizas.

 

Yashira M. Guzmán